El sendero

Caminaba seguro, cada paso que daba era convencido que sabía adonde pretendía llegar; y es que había transitado por esas calles semanas, meses, años inclusive, de día y de noche, con lluvia, con niebla y con sol, siempre a paso seguro y decidido, consciente de lo que le esperaba en el lugar al otro lado del sendero.

Las luces lo iluminaban intermitentemente, cada cuatro faroles uno solamente se encontraba funcionando, por lo que la oscuridad era particularmente especial aquella noche; de lejos su silueta se dibujaba, tal como lo hacía cada noche´y cada día desde los últimos años, con su abrigo negro hasta el suelo y su sobrero de copa, brevemente iluminando la noche con el destello del habano, señalizando con su paso que el momento del encuentro se acercaba.

Tragó saliva, siempre lo hacía, por más que fueran años en la misma rutina el solo pensar en su rostro la aterraba, con sus desfiguraciones propias de la edad y de los años de torturas y accidentes que debía enfrentar; pero no tenía alternativa, al igual que en todas aquellas ocasiones, necesitaba de la información a como de lugar. El hombre se detuvo en el punto exacto en el que lo venía haciendo los últimos cinco años, ni un milímetro más, ni un milímetro menos… y ella… a ella la invadió el miedo.

Caminó de regreso de aquel encuentro, más pálida de lo que había llegado, impactada por su encuentro con el diablo, el mismo demonio que hacía cinco años se había llevado a su padrastro, a ese hombre que de chica la abusaba y la solía maltratar. La información era como ella esperaba, el diablo había cumplido con su parte del trato, y la descripción de los tormentos que lo hacían pasar era cada vez de un espanto superior…

Una sonrisa acompañó a un suspiro de pavor, le tocaba su parte del trato, debía cosechar a una victima que prometió cinco años atrás, cuando aun no tenía consciencia que de su pasado algo más habría de germinar.

Pesadilla

Has caminado a oscuras por el mundo de la nada, avanzando a ciegas para no desviar la mirada, abrazando cada sombra para no sucumbir ante el desamparo. Caminaste a escondidas, evitando sus miradas, de cada paso que dabas te avergonzabas, conocias perfectamente lo que allí lejos te aguardaba, el frío, la desolación, la desesperación; pero nada te importaba, solo el paso acelerabas.

Escapabas de la luz que algun cobijo te entregaba, temias que si alguien te tocaba te perderías por siempre de todo lo que se pudo sentir, que no hallarías jamás el camino a casa, a eso que llamabas hogar, a pesar que todos te juzgaban por hacerlo. Y es que de igual modo no podías negar la comodidad que eso te entregaba, que en el dolor hallabas la fuerza para por las mañanas poder salir de tu cama, que los gritos eran todos los sonidos que te importaban, los que te permitian conseguir el sueño por las noches; aunque fuera más de cansancio que de consuelo.

Caminabas perdida por las calles de noche, tratando de evitar llegar a casa. Sabías que en la botella él se abrazaba, y que con ello la tormenta te esperaba. Allí te ví, decaida, agotada, ni la sombra de la mujer que antes amaba. Te ofrecí una salida, una solución, habían pasado cuatro años y yo aún te amaba, e incluso te perdonaba.

No sabes cuanto me dolió llegar hasta aquí, al lugar que finalmente te ha dado la calma, donde el silencio es solo el recordatorio que tu pesadilla se ha terminado, y que la mía, mi más profundo pesar, se terminó por volver realidad.

Laberinto

Pasa el tiempo y sigo pegado en ti,
atrapado entre mis recuerdos,
perdido en las palabras que nunca surgieron.
Estoy atrapado en el tiempo,
suspiro cada vez que tu nombre vuelve a surgir,
y me desespero,
porque con tu partida me dejaste sin la posibilidad de ser un entero.
Te has vuelto un sueño,
tu voz es tan distante que ya no la siento,
y me pierdo,
quedo atrapado en el laberinto de mis recuerdos.

Luz

Y he de decirlo bien,

tú eres quien a yo espero,

y aunque pase tanto tiempo no desespero,

tan solo lamento nos hemos vuelto un viento,

y sin ti yo me enfermo,

me falta el aliento,

en la oscuridad me pierdo

y deambulo sin sentido

por un mundo siniestro.

Dejame mantener la luz,

permiteme conservar las esperanzas

para poder mantenerme entero.

Calma

Hace mucho que no recordaba
El dolor del paso del tiempo;
Hace mucho que no me sentia
Atrapado en el infierno,
Y se que una semana no es nada
Pero yo me impaciento,
Es que sin tu voz, amada,
No entiendo que pienso,
Y ahora yo pierdo la calma,
Pues me falta ese beso,
Ese que devuelve a mi alma
Un nuevo aliento.
Hace mucho que no me pasaba
He vuelto a perder la nocion del tiempo.