Saltar al contenido
6 enero 2012 / Goran Y. Lausic King

Calma

Hace mucho que no recordaba
El dolor del paso del tiempo;
Hace mucho que no me sentia
Atrapado en el infierno,
Y se que una semana no es nada
Pero yo me impaciento,
Es que sin tu voz, amada,
No entiendo que pienso,
Y ahora yo pierdo la calma,
Pues me falta ese beso,
Ese que devuelve a mi alma
Un nuevo aliento.
Hace mucho que no me pasaba
He vuelto a perder la nocion del tiempo.

17 diciembre 2011 / Goran Y. Lausic King

Distinción

¿Es muy distinto querer a amar?
¿Cómo sabes sí ella te gusta,
O la quieres aún más?
¿Puede ser la forma que piensas en ella,
una señal?

11 diciembre 2011 / Goran Y. Lausic King

Encuentro casual

No me puedes decir que no pensaste nada, sí pude ver en tus ojos la forma en que me mirabas, como luchabas por contener tus recuerdos, resultando cada uno de tus intentos en un motivo para sentirte sumamente frustrada, y es que lo quieras o no, aquello que pasó entre nosotros es inolvidable, insuperable, ocasionando que siempre estemos clavados entre medio de nuestras ideas, volviendonos siempre en un referente para todo aquel ser nuevo que aparezca. Pero te vi tratar, esforzarte a más no poder, desviando la mirada e intentando no cruzar palabras, incluso evitaste que nuestros cuerpos se acercaran, porque eras muy consciente que tan solo un roce bastaba para que nos desesperáramos ante el momento y nos dejasemos llevar por esos impulsos que buscabas reprimir.

Y por más que tratabas, no podías, y en esas pequeñas lágrimas que se asomaron te comprendí, estabas viviendo una tortura al tenerme frente a ti, y saber que nada podía ser como antes, que en nuestras manos habían objetos que nos ataban, que nos impedían volver al pasado y recuperar lo que alguna vez fuimos. Y te debo confesar que el obstáculo no habría sido problema para mi, la verdad es que no estoy conforme con la vida que escogí, tan solo la tomé porque comprendí que jamás te podría volver a sentir, allí, frente a mi, con tus labios temblorosos a la espera de la próxima vez que los míos se acercasen. La piel se me puso de gallina cuando vi que nuevamente temblabas, ¿acaso las cosas no habían cambiado en absoluto de la última vez que te tuve debajo de mi?

Sonreí, ¿me viste sonreir?, no pude evitarlo, los recuerdos me invadieron de golpe trasladándome a todo ello que fuiste para mi, la motivación que me entregaste, las palabras que no ocupaste, rememoré como solías saber, y entonces no me pude resistir. Y debo decirlo, en todo este tiempo siempre has estado presente alimentando mis sueños y mis fantasías, devolviendome las ganas de trasladarme a tu casa, y golpear tu ventana como solía hacerlo años atrás, donde tu inocentemente te escondías con temor a que alguien nos descubriera, pero en el fondo siempre sabías que querías ser mía, completamente mía. ¿Tienes idea de cuanto desee que nos volviésemos a encontrar? No he conocido hasta el momento otro cuerpo que me produzca esto en mi, que me saque de mis cabales y me invite a abandonar toda racionalidad. No he conocido voz alguna cuyos tonos dijeran exactamente lo opuesto a lo que querías decir, como esa vez que arranque tu ropa con pasión, y tu gritaste no por favor, pero no con desesperación, sino como alguien que me imploraba que le hiciese el amor. Y la verdad es que me encantaba eso que siempre cayeras en lo mismo, que siempre ante cualquiera de nuestros encuentros rompieras en llanto, suplicándome por cada minuto que te hacía esperar.

Que bueno que te he vuelto a encontrar, y fui un idiota al permitir que el tiempo existiera como para que pudieses racionalizar. Era claro que en tus ojos me querías una vez más, que deseabas tenerme completamente encima tuyo otra vez, como aquellos años atrás, antes de ese mal entendido en la cual un policía no entendió la relación que tenemos nosotros dos. Fuiste tan linda al no querer declarar en mi contra… es que la verdad, nunca lo dudé, porque sabías que nada de lo que los otros decían era verdad, ni siquiera aquellos que dijeron que solo me tenías miedo, y que te callabas porque no quería que sufriera nadie más. Aún así, tengo que contarte que el maldito paco pagó por su porfía y por esa estúpida orden de restricción que me puso contra ti, lo hice admitir que lo hizo sin tu consentimiento, y al final se arrepintió de haber arruinado tu vida y el amor que nos teníamos. Fuiste mi primera, la única que se escapó, y he buscado cielo, mar y tierra por volverte a encontrar.

Ayer te tuve frente, y no pude resistirme a la idea de volverte a tocar. Has estado desaparecida de mi vida por mucho tiempo, pero ahora se donde te puedo encontrar, así que considera esta carta un preámbulo, una insinuación de que todo volverá a empezar, y que a partir de ahora las cosas se van a descontrolar.

27 octubre 2011 / Goran Y. Lausic King

El contenido de un suspiro

Suspiro en vano,

aislado de recuerdos y daños,

tratando de mantenerme intacto,

del silencio completamente inafectado,

de tu ausencia completamente ignorado,

viendo tu nombre en todos lados,

y tus palabras ya no volverán a mi, lo tengo claro.

Me esfuerzo demasiado,

tu recuerdo trato de mantenerlo intacto,

esos instantes insignificantes voy atesorando,

porque se que no los recobro,

por más que lo intente nada volverá a ese momento,

a ese rato ameno

donde nada era realmente nuestro,

donde no existía un nosotros

por más que no paramos de insinuarlo.

La verdad es que te extraño demasiado,

hay palabras que me gustaría no haberlas pronunciado,

pero cuando lo pienso de nuevo,

hay palabras que debería haber ocupado,

quizás debí ser sincero,

y decir con solo un suspiro,

que aun no te he demostrado

la forma en la que te he amado.

25 octubre 2011 / Goran Y. Lausic King

Y lo nuestro es el silencio

Imposible permanecer más tiempo así,

sumido en la oscuridad y el desespero,

ansioso por conocer el misterio de mi encierro,

curioso por encontrar la razón de tanto silencio.

No se cuanto pueda seguir así,

buscando respuestas a preguntas interminables,

tratando de romper tú castigo inquebrantable,

con ansias de ver tu luz, tal vez.

¿Y que tanto quiere el silencio con nosotros dos?

Siempre hace el espacio

para volverse el momento mayor,

haciéndonos perder el tiempo

sin alguna explicación,

sin darnos un respiro siquiera,

porque cada vez que recibíamos el ritmo

siempre uno de los dos calla las palabras

y deja al vacío gobernar en su lugar.

Y es así como me estas castigado,

como sin darme tregua

dejas al silencio recobrar su lugar,

y no se cuanto tiempo pueda más,

frente a este enemigo que no puedo doblegar,

sumido en esto que ya me cuesta soportar,

en está falta de respuestas por lo que ya no doy más,

y no se cuanto más tendrá que pasar,

pronto no me quedará más que escapar,

y cuando pase una respuesta me tendrás que dar,

un anhelo, un suspiro más,

un instante para no agonizar,

para poder seguir adelante,

aunque sea un sólo día más,

antes de sumirnos nuevamente en el silencio,

en aquello que nos define

y no podemos controlar,

pero que debemos reconocer

y finalmente aprender a disfrutar.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 101 seguidores